Su majestad, el bolero

La dolida guitarra del bolero

Qué es el bolero sino pasión descontrolada, ensangrentada e interpretada por una guitarra que llora y es acompañada de una apasionada voz iracunda. Cuerdas que aullan para ser escuchadas y líricas que intentan olvidar ese dolor producto de un amor perdido. O recordarlo, como una dulce alegría triste (eso que llaman melancolía). Qué serían de esas penas sin estas melodías románticas y dolidas, que son capaces de traspasar generaciones e, incluso, influenciar hasta a los más declarados rockeros. Eso, señoritas y señores,  es el bolero.

Me atrevo a decir que todos nos sabemos un bolero, parte de, o al menos, hemos tarareado uno. Y es obvio. Este lamento musicalizado no es para nada indiferente, ni menos ajeno, a nuestra cultura musical popular. En sus filas encontramos a uno de sus referentes clásicos, el gran Lucho Gatica, leyenda del bolero internacional, creador de himnos como ‘Contigo en la distancia’, ‘Historia de un amor’, ‘El reloj’, ‘Bésame mucho’, ‘Solamente una vez’ entre otros tantos en su imborrable repertorio que no me quepa duda han escuchado. Como no mencionar también a la señora del canto, Palmenia Pizarro, culpable de poner en el tracklist del karaoke criollo esa dantesca oda a la infidelidad llamada ‘Cariño Malo’.

No se puede estar ajeno al bolero. Hay algo en estas melodías que de alguna forma nos compenetra, nos emociona. Un prestigiado locutor peruano dijo sobre este ritmo que:

“Con el bolero, el amor cruel, pecador, infiel, se convierte en la poesía del pecado, en un pretexto para decir cosas bonitas (…) es el rito de una fusión, del amor, más que una canción, es una provocación”.

Déjenme decirles cuanta verdad hay en estas palabras. Y cuanta verdad hay también en cómo el bolero se ha compenetrado en el imaginario de intérpretes que hacen otro tipo de música, y a su vez, en nosotros, los fanáticos u oyentes de otros estilos.

Presento el siguiente caso como antecedente. Si hablamos de bolero, es imposible obviar la figura del compositor mexicano Armando Manzanero, creador de una de las más clásicas canciones del género: “Somos Novios”. Esta canción fue traducida al inglés, rebautizada como “It’s Impossible” e interpretada por Elvis Presley en varias de sus presentaciones. De esta forma, se produce el primer acercamiento (corríjanme si me equivoco) del bolero a otras figuras de la música que no pertenecen a su ámbito común, y uno importante ya que es hacia el anglo. Pero no nos detengamos en esto.

Actualmente, este ritmo pausado y cadencioso, que pareciese tan alejado de las filas de estilos como el rock o el pop, tiene varios lazos cómplices con éstos, aunque parezca un disparate. Podemos encontrar diferentes remembranzas a los sonidos originados en Cuba en el siglo XIX en varios compositores y grupos de los más diversos estilos. Escarbando en la discoteca, podemos encontrar esos característicos punteos de guitarra (esos que tanto amamos) en notables músicos de nuestra generación, que le dan al bolero una oportunidad en sus respectivas discografías y que le muestran a su público, lo actual y masivo que pueden llegar a ser estas sonoridades. Revisemos algunos casos.

La sensualidad de Mimi Maura en el escenario

Notable es la frescura de la venozolana radicada en Argentina Mimi Maura que la da al bolero en estos tiempos, hasta podría considerarse como su nueva musa (y si me apuran, debería hacer un disco con covers de Celia Cruz u Olga Guillot, porqué no). Poseedora de una voz elegante y pasional, da vida a variados boleros que se fusionan con el reggae peculiar de su banda. Es acá donde encontramos un temón de aquellos con una colaboración colosal, en donde su canto sensual se funde con la voz semicarraspeada y los acordes de la guitarra de uno de los estandartes del rock argentino, Ricardo Mollo de Divididos (quien ya había mostrado su debilidad por este ritmo en el disco ‘Otroletravaladna’, con una irrupción llamada Bolero Coya). El tema en cuestión, “Qué Te Pedí” (‘Misterio’, 2002), es original de la cantante cubana La Lupe y sencillamente es una de esas canciones que te llenan de vehemencia y ganas de bailarlo apasionadamente. Similar es el caso que la llevó a compartir filas con otra banda trasandina, Los Pericos, quienes mezclan su ska-reggae para dar vida a ese juego de seducción llamado “Bolero” (‘Desde Cero’. 2002), donde el coqueteo vocal entre Mimi y El Bahiano también se transforma en una melodía íntima, como de un romance secreto.

Siguiendo la línea de ese bolero más instrumental, se encuentra “Bolero Militar” (‘Don Leopardo’, 1996) de la Bersuit Vergarabat y la versión de Vicentico para “Algo Contigo” (‘Vicentico’, 2002) original del compositor Chico Novarro. Cabe mencionar que en todos estos temas se encuentra la reminiscencia inmediata al bolero cubano, que presenta mucho más matices musicales que el internacionalmente conocido bolero mexicano; más meloso y cargado al vals o la música ranchera.

De nuestro lado, también podemos encontrar alusiones de este sonido en grandes iconos de la música popular que se atrevieron a incluir los acordes del bolero en sus discos. Así, tenemos a una de las bandas fundamentales del sonido folklórico chileno, Inti-Illimani, que dentro de todos sus matices sonoros, también tienen al bolero como influencia (especialmente la época ’92-’99). Se destacan por su notable ejecución la conocida “Medianoche” y “Quién Eres Tú” (ambas de ‘Arriesgaré La Piel’, 1996), escritas y musicalizadas por Patricio Manns y Horacio Salinas.

Otro caso emblemático es el de Carlos Cabezas, hombre ancla del rock alternativo en los ’80s, que hace muy poco se atrevió a editar un disco en vivo íntegro de boleros, con arreglos certeros de algunos de sus temas y proponiéndose sendas versiones de clásicos como “Nuestro Juramento” del ecuatoriano Julio Jaramillo o “Réntame un Cuartito” del puertorriqueño Daniel Santo. Un disco que vale totalmente la pena darle una oportunidad: ‘Has Sabido Sufrir’ (2010) .

¿Y qué pasa con las generaciones más jóvenes? También hay dos casos destacados y dignos de mencionar. El primero, Ángelo Pierattini, uno de los guitarristas más destacadas de la camada rockera del ’00, luego de su salida de Weichafe, dió rienda suelta a sus otras inquietudes, incluyendo el bolero. Acá la historia de “Desdeñoso” (‘A.P. & Las Calaveras Errantes Volumen 1′, 2008): originalmente, “Desdén” es un vals del peruano Miguel Paz , que entre cambios de nombre y diversas versiones en las que se rotulaba como un tema ‘tradicional’, llegó a manos de la fallecida cantante Lhasa de Sela, quien la cambia y renombra como “Desdeñosa”, siendo ésta la versión que llega a oídos de Ángelo, dándole el ritmo característico del bolero, tranformándose así, en una de las canciones más emotiva de su repertorio.

Los otros son también un caso bien particular. Porque desde los sonidos tropicales, Chico Trujillo, la banda de la nueva cumbia chilena por excelencia, también se deja llevar por la melancolía sonora. A lo menos, en casi cada una de sus producciones -y entre cumbias que ya son clásicas dentro del cancionero popular- aparecen los boleros, de ese bien guitarreado y con líricas tristes, sufridas, que se escuchan con una mano en la frente y la otra en un vaso de alcohol. Así es como encontramos “Déjame Decirte Algo” (‘Arriba Las Nalgas’, 2001), “Regresa” (‘Cumbia Chilombiana’, 2006), “Sin Excusas” / “Quémame Los Ojos” (‘Plato Único Bailable’, 2008) y “Si Yo Tuviera Tus Ojos” (‘Chico De Oro’, 2009). Algunas de éstas transformadas ya en favoritas por su público, que se caracteriza por ser principalmente joven.

Pero sin lugar a dudas, el himno de todos estos ‘boleros a la chilena’ proveniente de una banda ajena a este ritmo, es la inmortal y ya clásica “Amor Violento” de Los Tres. Impresindible en cualquier compilado de canciones lentas de los ’90s y en el repertorio de los de Concepción. A nadie que conoce más menos de rock chileno le es indiferente. El track ocho del disco homónimo de 1991 (y su debut) obedece a la lógica musical del bolero: pausada, romántica, sentimental. La guitarra de Ángel Parra aulla protagonismo mientras la voz melosa de Álvaro Henríquez la acompaña y que, de vez en vez, rompe en gritos. La canción definitiva en esto de los boleros ‘ajenos’.

Ahora (y no podía ser de otra forma) hay una referencia en nuestro cancionero que es totalmente reversionado en clave rock. La banda de garage de los ’90, Los Ex, hacen un cover del ya citado Armando Manzanero para la canción “Esta Tarde Vi Llover” -otro tema fundamental en la historia del bolero- pero a diferencia de las canciones que hemos venido revisando, lo que hace Colombina Parra y su banda allá en el ’97 (en el EP del mismo nombre) es transformar esta rola en un rock eléctrico, bien grunge, con gritos desquiciados y unos riff que reemplazan los llantos de la guitarra de palo. Temazo.

No hacen falta razones tan lógicas para tratar de convencerlos que, finalmente, este ritmo nos es cercano, es parte de nuestras raíces. Y nos gusta. Esa dualidad entre lo tormentoso y lo carnal, el suplicio y la fogosidad, se siente y se vibra en nuestros oídos (nos guste o no), porque tiene ‘ese qué sé yo’. Esas percusiones marcando un paso lento, puede ser. O tal vez, son esas voces románticas que, entre pasión y desencanto, tratan de brindarnos una sensación distinta, un trago agridulce. O simplemente, esos punteos inagotables que se clavan como espinas de una rosa nos hacen sangrar el alma pero (re)enamorarnos a la vez, porque si hay una cosa cierta, es que el bolero es hacer el amor de manera vertical, y de eso si que sabemos (y también nuestros músicos).

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Acerca de cesartudela

Melómano, subversivo, bullanguero, altruista, bielsista
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2 Respuestas a Su majestad, el bolero

  1. Felipe dijo:

    Buena columna, pero cuánto odio el Amor Violento de Los Tres por la chucha.

  2. Apluasos!! Una muy buena columna, camarada. El bolero debe ser uno de los ritmos más bellos que conozco y, como dijo Pierattini una vez, el bolero es como el blues latino.
    También me ha interesado mucho el tema del bolero e investigar un poco más. Existe música de otros lados del mundo que comparten elementos con el bolero. Por ejemplo, en Italia existe en su música popular algo muy parecido a este género. Por eso los “boleros” de Inti-Illimani ‘Medianoche’ o ‘Tú No Te Irás’ responden justamente a ese ritmo en particular y fueron creados durante el exilio en Italia. O la interesante mezcla entre bolero y vals peruano (como ‘Regresa’ de Lucha Reyes), o la diferencia entre bolero cubano del chileno… el tema da para largo.
    Bueno, ya hablaremos más en extenso sobre este apasionante ritmo junto a un buen vino o una buena piscola.

    ¡Gracias por compartir tus datos!

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